Abanicos de madera: cómo hacerlos
Llega el calor y un buen abanico es un gran aliado en los soleados días de verano. Qué mejor manera de refrescarse que con abanicos de madera personalizados, hechos con nuestras propias manos. Sólo necesitamos elegir el tamaño, el color y “manos a la obra”.
El abanico
Desde su origen hasta nuestros días, el abanico ha servido para refrescarnos generación tras generación.
Aunque en Egipto y Asia era utilizado en la antigüedad, no fue hasta el siglo XVII cuando adquirió su aspecto actual.
La variedad de formas y materiales de los abanicos es tan grande como pueda ser la imaginación humana.
Bordados, calados en tela, plumas, telas pintadas. Abanicos de cartón, abanicos de colores, pai pai.
Sean cuales sean nuestros gustos seguro que encontramos el que mejor se adapte a nosotros.
"Dama con abanico, Velázquez"
Cómo hacer abanicos de madera
- Unos 30 palos o varillas de madera. Pueden ser más o menos dependiendo de la anchura y del tamaño del que queramos hacer el abanico. Estos palitos pueden ser lisos o labrados. Si somos mañosos con la madera podemos labrarlos nosotros mismos.
- Un punzón.
- Tornillo largo o remache.
- Barniz o tintas de colores para madera.
- Sedal.
- Aguja para sedal.
- Para empezar barnizaremos las varillas o las pintaremos del color que más nos guste. Podemos incluso pintar cada una de un color para darle un aspecto más alegre.
- Si el dibujo se nos da bien otra posibilidad es pintar alguna escena sobre las varillas o, al menos, sobre las de los extremos o caberas.
- Cuando la pintura o el barniz están completamente secos procederemos a unir los palos. Para ellos los colocaremos unos encima de otros y los desplazaremos como haríamos para abrir el abanico una vez montado. De esta manera sabremos cómo han de ir colocadas cuando las unamos.
- En la parte inferior de cada una de las varillas, justo en el centro y a la misma altura, haremos un agujerito con el punzón.
- Volvemos a colocar las tablillas y las unimos de manera que queden bien sujetas pero con movilidad para poder desplazarlas.
- Ya tenemos las varillas unidas por la base, ahora hay que sujetarlas en la parte superior para rematar nuestro trabajo. Con la aguja y el sedal cosemos cada varilla a la anterior y a la siguiente, ligeramente superpuestas y procurando que la costura no se note demasiado.
- Si hemos optado por la madera labrada podemos aprovechar los agujerillos del troquelado calado para no tener que perforar nosotros de nuevo.