Bull terrier: consejos para su educación desde cachorro
Antes de comprar cachorros debemos tener en cuenta la raza y la dificultad que puede generar su educación. Los perros Bull Terrier, a pesar de tener mucho temperamento son perros dóciles y una buena opción como mascota.
El Bull Terrier
A pesar de que la raza Bull Terrier fue creada para la lucha ha terminado convirtiéndose en un perro de carácter tranquilo, obediente y cariñoso.
Cada día es más habitual verlo como animal de compañía, aunque algunas personas sigan entrenándolos para pelear.
Los perros Bull Terrier son perros con mucha energía y, a pesar de su constitución morfológica, es una animal bastante ágil.
Es un perro bastante obstinado al que hay que saber dominar y también conveniente vigilarlo cuando está en contacto con otros perros.
No es amigo de los desconocidos, lo que no quiere decir que sea agresivo.
Un Bull Terrier bien educado desde cachorro no suele dar problemas de convivencia, pero no es el perro ideal para niños, especialmente los de corta edad.
Consejos para educar un cachorro Bull Terrier
Lo más importante para educar a un Bull Terrier es mantenerse tranquilo, intentar evitar el mal humor y el estrés. Cualquier perro es capaz de notar nuestro estado de ánimo y la tensión no nos ayudará a obtener resultados positivos.
Nunca debe utilizarse la violencia. No es conveniente gritarle al cachorro y mucho menos pegarle. Si no se ha comportado correctamente hay que regañarle con firmeza y castigarle si fuese necesario, pero con calma y seguridad. Se trata de que el perro nos respete, no de que nos tema.
Cuando el cachorro llegue a casa es recomendable tocarle todas las partes del cuerpo. Así se acostumbrará a ello y cuando sea adulto no pondrá resistencia en determinados momentos, como cuando hay que llevarlo al veterinario o se clave un pincho en alguna pata.
Igualmente se le debe abrir la boca y utilizar posturas de sumisión.
Hacer que los cachorros Bull Terrier obedezcan es una tarea que requiere mucha paciencia. Hay que premiarlos cuando hacen algo bien y utilizar siempre su nombre cuando nos dirigimos a ellos.
Cuando el cachorro por fin reconozca su nombre hay que llamarlo por él a poca distancia y ofrecerle una recompensa. Poco a poco habrá que ir alejándose.
Para evitar que mordisquee los muebles debemos distraerlo cuando lo esté haciendo. Sólo hay que irse a otra habitación y hacer ruido con un juguete para que deje de morder. Nunca se le debe regañar ya que se daría cuenta de que así llama la atención y lo haría más.
Si el cachorro se sube al sofá o a la cama sólo hay que apartarle las patas, bajarlo o, la mejor opción, es enseñarle una chuchería y dársela cuando se baje por su cuenta.
